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Portada de la versión escénica de "El Vals del
Adiós", editada con motivo de su estreno en el
Teatro Calderón de Barcelona el 23 de Octubre de
1949, protagonizada por Enrique Casademont y
Graciela Crespo. |
Como
dijo José Luís Aranguren, existe en España una cultura
establecida, oficial, de neta filiación castellana - o
castellanista -,sustentada en la escuela de Menéndez Pidal,
los continuadores del espíritu de la Institución de Libre
Enseñanza, el Centro de Estudios Históricos, el orteguismo,
la "Revista de Occidente", las Reales Academias - en su
núcleo esencial - y los "hijos" de la generación del 98.
Pero también es cierto, incuestionable, que, al margen de
esta cultura, existen otras - las llamadas, no sin cierto
desdén, periféricas - que, en el caso de Cataluña, se
reafirma a partir de 1.833 con la aparición del poema de
Bonaventura Caries Aribau "La Patria" - punto cero de "La
Renaixença"-.Es la cultura de los Bernat Metge y Vicens
Vives, de Joan Maragall y Salvador Espriu, de Pau Casals y
Joan Miró, la misma que se consolida en los grises
roquedales de Montserrat y canta con el Orfeó Catalá.
Si
existe, pues, una cultura específicamente castellana y otra
catalana - independientemente de las demás -, no tiene nada
de extraño que en el mundo del serial radiofónico se diese
también una diferenciación de características más o menos
parecidas. Así, del mismo modo que la radio de Madrid pudo
contar con "su' Guillermo Sautier Casaseca - como producto
de esa cultura mesetaria, escasamente permeable a los aires
foráneos -, la radio de Barcelona tuvo en Antonio Losada al
fiel representante del serial, digamos, mediterráneo - más
esponjoso, más internacional -; serial que, por aparecer en
el "cap i casal de Catalunya", vino a ser dos veces europeo.
(Ya lo dijo Rubén Darío: "Cataluña es la puerta de Europa").
Mezclar los nombres de Sautier Casaseca y Losada con los
Menéndez Pidal y Bernat Metge es probable que tenga algo - o
mucho - de herético. Sin embargo, como no soy persona a
quien impresionen excesivamente las "vacas sagradas" - con
perdón -, me puedo permitir el lujo de ir del "Tirant lo
Blanc" a "Lo que no muere" sin demasiados complejos,
olvidándome de que esto pueda emparentar con la más pecadora
de las irreverencias. De tal suerte, si puedo pasar de
Beethoven a Pink Floyd sin sufrir el menor trauma, no veo
razón alguna para que no pueda hacer lo mismo con Salvador
Espriu y Antonio Losada.
En
cualquier caso, lo que sí está claro es que Antonio Losada
fue un auténtico "number one", como suele decirse; un número
uno indiscutible y a todos los efectos, toda vez que fue él
quien introdujo en España la moda del serial. Si Sautier
Casaseca debutó en la radio con "Historias en el Retiro", en
1.947, Antonio Losada lo hizo seis años antes, en 1.941, con
"Noches en los bosques de Viena".También en esto del serial
radiofónico Barcelona se adelantó al resto del país.
Antes
de coger la pluma, o la máquina de escribir, Losada cogió el
micrófono, pero no para hablar sino para cantar. Por aquél
entonces (1.939 o así), su gran ilusión era la de cantar y
bailar los ritmos anglosajones del momento. No obstante,
hombre sensible e inteligente al fin, debió darse cuenta muy
pronto de que aquello no era lo suyo. "Lo suyo" comenzó a
materializarse muy poco después, gracias al apoyo hallado en
el que fue durante muchos años jefe de programas de Radio
Barcelona, Jaume Torrents; quién, en una entrevista
publicada en 1.948 (en la revista `Sintonía"), dijo haber
descubierto en "Noches en los bosques de Viena", la primera
obra radiofónica de Losada, "ese centelleo que no se compra
ni se adquiere y que es privativo del artista desde que
viene al mundo".
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Cubierta del disco con la música y canciones de "Más
allá de las estrellas", interpretadas por Laura
Valenzuela y Joaquín Prat. Este fue el último serial
escrito por Losada para la firma "Nestlé".
(1970). |
A
partir de aquel momento, la carrera de Losada fue, en
verdad, fulgurante. En diez-doce años llegó a escribir siete
obras de teatro - todas ellas estrenadas -, siete guiones
cinematográficos - realizados también en su totalidad -, dos
temas para ballet, dos novelas, varias biografías noveladas
de figuras del cine, cinco adaptaciones para la radio de
películas y novelas, catorce comedias originales de
radioteatro, más de seiscientos programas comerciales para
distintas empresas, alrededor de cuatrocientas ediciones de
la serie "Recortes de prensa" y veinticinco guiones
radiofónicos cortos, aparte de numerosas colaboraciones en
revistas y publicaciones de toda índole.
Durante la década de los cuarenta y buena parte de la de los
cincuenta, Antonio Losada gozó de una inmensa popularidad.
Fueron aquellos los tiempos de "Recortes de prensa",
"Cristina de Suecia", "Entre la espada y la pared", las
adaptaciones radiofónicas de películas como "La canción de
Bernadette", "Casablanca" o "Lo que el viento se llevó", y
triunfos tan clamorosos como el obtenido con la versión
escénica de "El vals del adiós", estrenada en el teatro
Calderón de Barcelona el 23 de Octubre de 1.949. Luego, tras
los éxitos alcanzados por "Una mujer sin pasado" o "El
secreto de Ángela', llegaría la etapa estelar de los
seriales producidos para la firma "Nestlé", iniciada en
1.960 con "La historia de mis lágrimas" y concluida en 1.970
con "Más allá de las estrellas"; con títulos intermedios
como los de "La mentira", "La renuncia", "Mi secreto", "La
historia de una cupletista', "Vida y vocación de José Mojica',
"Mamá" o "Canción de amor", la primera radionovela musical
emitida en España.
En
1.951 un periodista le preguntó a Losada: ¿Cuál es tu meta
espiritual?". Él le contestó: "Llegar al corazón del pueblo.
Emocionarle y divertirle, hacerle reír o llorar con
problemas que sean un reflejo de lo que el pueblo vive ...o
de lo que hubiese deseado vivir: esos sueños de gloria, de
riqueza o de felicidad que anidan en el corazón de todos los
seres humanos". En esto de enhebrar la aguja del
sentimentalismo con buenas apariencias y correctas hechuras,
Antonio Losada fue un maestro. Sus obras pudieron ser tan
tiernas o melodramáticas como las de Sautier Casaseca, pero
su concepto del serial fue algo distinto. Quizá todo se
reduzca a una cuestión de matiz, pero, aún así, ya es
cualidad suficiente para diferenciarles. Casaseca cultivó un
realismo más directo y reseco, más primitivo y contundente.
Losada, en cambio, se distinguió por una suerte de pulida y
equilibrada asepsia, por las maneras elegantes y delicadas -
también mundanas - del autor cinematográfico formado en
Barcelona y pasado por América.
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Antonio Losada y Ricardo Palmerola con Joan Munsó Cabús
en el despacho de dirección de Radiocadena Española en
Cataluña. (Enero de 1982). |
En su
'Journal sans date", Gilbert Cesbron dijo que "la radio -
como la televisión - fabrica grandes hombres para gente
sencilla". Creo que Antonio Losada Blanch (Barcelona, 20 de
Mayo de 1.921 - Miami, 24 Junio de 1.990) pudo haber sido
uno de ellos. |