Por Joan Munsó Cabús

 

"CLÁSICOS POPULARES",
UN PROGRAMA DE CULTO
 

A primera vista, hablar “a la luz del recuerdo” de algo que todavía está vivo, presente – como es el caso del programa de Fernando Argenta “Clásicos populares”, que sigue emitiéndose por Radio Nacional – puede parecer una incongruencia. Pero en esta oportunidad, el “recordatorio” no apunta hacia el pasado – en su sentido específicamente temporal – sino que cabe entenderlo como un toque de atención sobre un hecho a tener muy en cuenta: que un espacio como éste, dedicado a la música clásica – un placer, por desgracia, más elitista que masivo -, no sólo haya logrado mantenerse en antena durante treinta años sino que los diez discos compactos editados por RTVE-Música a lo largo de esas tres décadas – con las piezas más votadas por los oyentes del programa – haya conseguido una venta superior a los 400.000 ejemplares. Éste es el hecho que queremos "recordar" aquí y ahora, por insólito y porque nos permite seguir creyendo que en eso de las sensibilidades – en este caso musicales – no todo está perdido.

 

Fernando Argenta y Araceli González en la actualidad.

 

“Clásicos populares” salió al aire por primera vez el 12 de abril de 1.976, como programa de relleno de veinte minutos de duración, entre el boletín de noticias de las nueve de la noche y “Radiogaceta de los deportes”, que comenzaba a las diez y media. En realidad, nació como puente musical entre los dos espacios citados y con el encargo de que fuese una agradable selección de música ligera interpretada por grandes orquestas. Sin embargo, Fernando Argenta – como hijo que es de uno de los directores de orquesta más notables que ha dado el país – pensó: “Si había que dar buena música por buenas orquestas, ¿por qué no dar la mejor música por los mejores intérpretes a la audiencia del – por aquél entonces – Primer Programa de Radio Nacional de España?.¿Por qué no darles, pues, música de Beethoven, Mozart, Bach, Schumann o Falla, en versiones de la Filarmónica de Viena o la Sinfónica de Londres?”.

 

Y así lo hizo, aunque dosificadamente, con músicas muy conocidas, en porciones que no superasen los cinco minutos y empleando un lenguaje que por aquel entonces era patrimonio exclusivo de los programas de música pop. Así, sin inhibiación alguna, con el mayor desparpajo del mundo, se habló de la maldición que pesó sobre Tchaikovsky por declararse homosexual, de los problemas de Mozart para llegar a fin de mes o de “un tal Bach, ese viejo del peluquín”.Como es de suponer, las reacciones a favor y en contra de ese nuevo modelo de programa de música clásica no tardaron en producirse; algunas de ellas, incluso, de forma bastante airada. “No obstante – ha dicho Argenta -, las reacciones positivas superaron desde un principio a las negativas, lo cual nos hizo pensar que habíamos dado en el clavo.Por primera vez en la historia de la radiodifusión española, un programa tan corto y peculiar – de música clásica – no sólo no era rechazado, o pasaba inadvertido por una mayoría, sino que empezó a despertar un interés inaudito entre una audiencia que, además – en un setenta por ciento -, no había escuchado nunca música clásica antes de habernos sintonizado por primera vez”.

 

Fernando Argenta con José Manuel Rodríguez ("Rodri"), uno de los presentadores que ha tenido "Clásicos Populares"

 

Ampliando el repertorio de la oferta inicial – con la audición de piezas menos conocidas -, descubriendo la faceta humana de sus autores y, sobre todo, bajando el pedestal a los ídolos ante quienes había que arrodillarse – según la liturgia establecida por la melomanía anterior al programa de Argenta -, “Clásicos populares” acabó logrando algo  casi impensable: crear y mantener una audiencia considerable, integrada por oyentes de edades y sectores muy diferentes, desde el jóven labrador hasta el viejo funcionario, pasando por gentes con culturas tan diversas como las que puedan tener un taxista  o un abogado, un tendero o un arquitecto; mezcla ciertamente heterogénea en la que cabe incluir también a quienes no lograron superar la más elemental de las formaciones.”Resulta conmovedor – ha dicho Argenta – leer cartas de personas que apenas saben escribir y nos solicitan obras de Mahler, Mozart o Vivaldi”.

 

Aparte de su idea básica, otro de los factores que han contribuido a hacer de “Clásicos populares” un programa de culto ha sido la solidez de su guión – confeccionado siempre por Fernando Argenta – y la personalidad de quienes lo han interpretado a lo largo de los años: Carlos Tena, José Manuel Rodríguez (“Rodri”), Araceli González Campa y el propio Argenta, quién ha venido asumiendo también esa función desde 1.980.